La ciencia empieza a ganarle la batalla al cáncer

Las células cancerosas son maquinarias increíblemente eficaces. Despliegan una miríada de artilugios para sobrevivir y multiplicarse, y cuando son sorprendidas, sacan uno nuevo de la galera. Como dice Siddharta Mukherjee en El emperador de todos los males. Una biografía del cáncer (Taurus, 2010), «son una versión más perfecta de nosotros mismos» en parte, porque explotan las características que nos hacen exitosos como especie y como organismos.

Durante siglos, por lo menos desde la época de los egipcios, los seres humanos trataron de derrotar al cáncer en una batalla casi a ciegas que sometió a los pacientes a tratamientos que a veces eran tan impiadosos como la propia enfermedad. Pero aunque los números de nuevos casos van en aumento por la creciente expectativa de vida, médicos e investigadores empiezan a pensar que algo está cambiando.


Por primera vez, la mortalidad está comenzando a descender gracias a una combinación de estrategias que incluyen el diagnóstico temprano, cambios en los estilos de vida (se calcula que la mitad de los cánceres podría prevenirse dejando de fumar, no tomando en exceso, haciendo actividad física y manteniendo un peso saludable), vacunas (como la que previene la infección por el virus papiloma humano o HPV, según sus siglas en inglés) y una variedad de nuevas estrategias terapéuticas puestas en práctica en los últimos cinco años que dan nuevas razones para el optimismo.