lunes 10 de diciembre

La ciencia en el futbol: del Dinamo de Kiev a Rusia 2018

En 2013, luego de un partido amistoso entre el Paris Saint-Germain y el Real Madrid, se hizo viral una imagen de Zlatan Ibrahimovic: en medio del campo de juego, luego del encuentro, el astro sueco portaba lo que a primera vista parecía ser un sports bra, un corpiño especial que utilizamos las mujeres para practicar deporte.

En medio de la masculinidad tóxica y el machismo que impera en el medio deportivo —particularmente entre la prensa y los aficionados— la imagen se convirtió en objeto de burla.


No era que Ibrahimovic necesitara contener el movimiento de sus pechos, sino que estaba usando un dispositivo para medir su rendimiento físico durante los entrenamientos y los partidos, un geolocalizador de la empresa GP Sports. Ahora esta herramienta se puede apreciar bajo los uniformes de los jugadores que participan en la mayoría de las competencias importantes del mundo, lo cual es una muestra de la influencia cada vez mayor de la ciencia en el deporte.

Pocas carreras deportivas experimentaron tanto los contrastes del debate entre ciencia e intuición como la de Valeri Lobanovski en el futbol. Formado en las filas del Dinamo de Kiev, era un jugador al que le gustaban las florituras, el toque exquisito y la lucidez de la individualidad. Pero como entrenador se convirtió en un hombre obsesionado con los datos, la repetición y la mecanización de los movimientos de sus dirigidos.

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