lunes 10 de diciembre

La ciencia ficción racista y sus ecos en el mundo real

Mientras veía los debates presidenciales televisados en Estados Unidos de 2016 y escuchaba al entonces candidato Donald Trump discutir varios temas con Hillary Clinton, sentí un escalofrío en toda mi columna vertebral.

Estaba escribiendo una nueva obra, una parodia humorística de la ficción supremacista blanca. Y Trump, con sus ataques hiperbólicos contra los inmigrantes y las minorías —los estadounidenses negros “que viven en un infierno”, las “pandillas de latinos que vagan por las calles” y las insinuaciones de que una larga lista de filántropos y políticos judíos estaba conspirando en su contra— sonaba como un personaje directamente salido de mi investigación.


El hábito de Trump de hacer eco de la extrema derecha racista ahora es bien conocido pero, en ese entonces, nadie estaba seguro de qué sucedía ni mucho menos de cómo definirlo. Dos años más tarde —después del activista de ultraderecha Richard Spencer y de Charlottesville— el público ha escuchado mucho sobre la cultura de los supremacistas blancos. Sin embargo, yo diría que no hemos escuchado lo suficiente. Para entender sus ideologías y por qué apoyan a este presidente estadounidense con tanta contundencia, debemos analizar su literatura.

Esos libros funcionan como una suerte de enlace, una codificación casi bíblica de los principios básicos que fundamentan las varias denominaciones. No obstante, por motivos comprensibles, siguen siendo en su mayor parte desconocidos. Es común que los periodistas eviten mencionar los libros públicamente, por temor a promoverlos sin querer. Esta estrategia ya no es útil. Heidi Beirich, quien da seguimiento a grupos de odio de extrema derecha para el Southern Poverty Law Center, está de acuerdo. “Son muy influyentes: están alcanzando los más altos niveles de poder y han tenido un impacto en el terrorismo, las políticas, etcétera. No hablar de ellos simplemente está mal”, dijo Beirich. Así que hablemos de ellos.

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