miércoles 18 de mayo de 2022
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La ciudad radiactiva de la que Rusia nunca habla

Parece un sitio ideal para visitar. Desde dentro, Ozersk tiene todo el encanto de una capital europea: hermosos parques, amplias plazas, lagos y miles de personas viviendo en paz y armonía. Y, de hecho, para la mayoría de sus habitantes, es justamente así.

El único detalle es que esta ciudad tiene elevados niveles de radiación, está rodeada por una doble verja con alambre de espinos y vigilada constantemente por guardias de seguridad. Por si eso no fuera poco, durante varias décadas, Ozersk ni siquiera aparecía en los mapas.

En 1947, en los albores de la Guerra Fría, los soviéticos decidieron construir una ciudad secreta en la que pudieran desarrollar armas nucleares. Se inspiraron en Richland, la ciudad de Washington en la que el gobierno estadounidense creó la infame «Fat Man», la bomba de plutonio que arrasó Nagasaki al final de la Segunda Guerra Mundial.

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