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viernes 26 de febrero de 2021
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La conexión México-Buenos Aires-Moscú: así se disparó la Sputnik V en América Latina

Hasta hace apenas unas semanas, la vacuna rusa Sputnik V era una posibilidad remota para gran parte de América Latina. Brasil y Chile apostaban por el fármaco chino de Sinovac. Perú tenía la mirada en el laboratorio Sinopharma. México se convirtió en uno de los primeros países en el mundo en cerrar un trato con Pfizer e iniciar su campaña de vacunación. Argentina era de los pocos que avanzaba en las negociaciones por la Sputnik V, que según un ensayo publicado este martes en la prestigiosa revista científica The Lancet, alcanza un 91,6% de eficacia. Una serie de imprevistos en la carrera por la inmunización lo cambió todo y obligó al resto de los Gobiernos de la región a buscar alternativas para proteger a su población en una pandemia que ya ha dejado más de un millón de muertos en todo el continente. Entonces, Rusia puso en órbita su principal vacuna, con la esperanza de distribuir más de 300 millones de dosis antes de que termine el año, un esfuerzo en el que el Gobierno de Alberto Fernández ha tenido un papel protagónico y que México ve ahora con esperanza tras los resultados de su eficacia ante el ingente desafío que tiene por delante con su plan de vacunación.

La irrupción de la Sputnik V (la V es de vacuna) en el escenario latinoamericano ha estado marcado por la polémica. Tras acordar el envío de 20 millones de dosis a Argentina, 10 millones a Venezuela y 24 millones a México, afloraron todo tipo de cuestionamientos: desde las dudas por la falta de información científica publicada en Occidente en el momento que se cerraron los primeros acuerdos y los dardos políticos para criticar la gestión de la pandemia, hasta los miedos y delirios que rayan las teorías de la conspiración. “Recuerden que lleva un chip comunista y castrochavista”, advirtió un usuario de Twitter. “Es la vacuna barata, por eso la eligió el Gobierno”, acusó la senadora mexicana Lilly Téllez. “Es una gran estafa”, dijo la dirigente de la oposición argentina Elisa Carrió, que denunció al presidente Fernández por posible “envenenamiento” de la población. La propia Embajada rusa en México publicó en sus redes la semana pasada que era blanco de una campaña de “desinformación”.

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