miércoles 20 de junio

La crisis de Brasil, el nuevo dolor de cabeza para la economía argentina

A comienzos de este año, una de las principales esperanzas de la economía argentina era una recuperación de la actividad económica de Brasil, su principal socio comercial. Hoy, en medio de tensiones políticas y sociales, ese escenario parece desvanecerse.

Tras dos años de recesión, la economía brasileña comenzó a recuperarse a mediados del año 2017. Superadas las inestabilidades políticas asociadas al impeachment y destitución de Dilma Rousseff, el recetario ortodoxo del presidente Temer mostraba -aunque modestos- signos de recuperación, cerrando el año con un crecimiento del producto cercano al 1%.


Una vez que el gobierno vecino consiguió aprobar la reforma laboral que prometía aligerar al sector privado, las previsiones para 2018 eran mucho más optimistas: la mayoría de los analistas apostaban a un crecimiento bien por encima del 2% que terminara de aplacar los fantasmas de la recesión.

¿Qué ocurrió para que este escenario cambie? En primer lugar, desde hace unas semanas el viento se ha puesto de frente para la mayoría de las economías emergentes. Desde Turquía a Rusia, pasando por Argentina y Brasil, la aversión al riesgo y la retracción de los flujos de capital se ha intensificado.

Para el caso de Brasil, este viento de frente se ha visto intensificado por tensiones internas. Desde hace diez días que el país asiste a una aguda crisis en el sector del transporte, que ha llevado a incidentes severos de desabastecimiento de insumos y productos.

Dejar un comentario