miércoles 17 de agosto de 2022
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La crisis de fertilidad empezó en Japón, pero no se detendrá allí

El mundo está obsesionado con la disminución de la población de Japón. Cada año, la noticia de que el país tiene un poco menos de gente puede ser invocada de forma fiable a la hora de escribir reportes, que tienden a verlo como un misterio japonés, uno de esos conceptos inherentemente orientales que los extranjeros no podrían penetrar, como el wabi-sabi o el código bushido de los guerreros samurái.

The New York Times se preguntaba en 2012: “Sin bebés, ¿puede sobrevivir Japón?”. The Atlantic escribió sobre “el misterio de por qué los japoneses tienen tan pocos bebés”. Para ser justos, en Japón se habla de la crisis de la población tanto como en cualquier otro lado: un periódico recientemente pidió la declaración de “estado de emergencia por la disminución de la tasa de natalidad.”

La propuesta tiene ecos de la legislación de “emergencia climática” aprobada por gobiernos como el del Reino Unido, con el objetivo de aumentar la conciencia sobre el calentamiento global. Pero Japón es a la crisis de fertilidad lo que las islas bajas del Pacífico son a la medioambiental: sólo una señal temprana de los mismos problemas que se avecinan para el resto.

bloomberglinea.com  (www.bloomberglinea.com)