lunes 18 de febrero

La cruzada de Macri y los accionistas del PRO, con el Fondo como sponsor y el ajuste como destino

Si en agosto, octubre y noviembre los argentinos fueran a las urnas para votar por el Sí o el No a Nicolás Maduro, Mauricio Macri se sentiría seguro ganador, estaría en condiciones de proyectar a mediano plazo y no recibiría propuestas de los suyos para eliminar las PASO. No es el caso.

Con el dólar planchado, el veranito en los mercados y la ventaja de una oposición todavía fragmentada, el Presidente recuperó el optimismo y avanza en una misión que a todos sus antecesores le salió mal: ganar las elecciones en plena temporada de recesión. Como si la inflación, los salarios pulverizados, la caída del poder adquisitivo y el consumo, las tasas de interés y la pobreza fueran preocupación de una minoría que ya no define nada.


Pese al impacto de la crisis en su cuerpo, Macri logró en el primer mes del año parar a la alianza Cambiemos detrás de sus ambiciones reeleccionistas. María Eugenia Vidal competirá en el territorio madre de todas las batallas sin poder disimular su filiación con el ingeniero y lo mismo hará Horacio Rodríguez Larreta a un precio bastante menor.