La década en que nos hicimos feministas

Digamos que en el año 2010 yo había cumplido la primera parte de la mítica frase de Simone de Beauvoir, “el feminismo es una forma de vivir individualmente”, pero me faltaba mucho para hacer realidad la segunda: “y de luchar colectivamente”.

En la década del Ni Una Menos y el Me Too, el silencio se volvió cosa del pasado. Los recordaremos como los años en que se crearon por fin una serie de nuevos sentidos comunes: a las mujeres no se les acosa, no se les viola, no se les pega, no se les mata por ser mujeres, tampoco se legisla sobre sus cuerpos. Fue la década en que entre empujones pudimos hacernos escuchar. Gracias al trabajo de las que nos precedieron, en estos últimos diez años el feminismo se hizo hegemónico: hoy es revolución pero también fenómeno de masas. De las plazas llenas a los gabinetes nacionales con más ministras mujeres que hombres; del boom de las series protagonizadas por mujeres en Netflix al giro feminista de Star Wars, el feminismo es a la vez mainstream y agenda política ineludible.