La delicada situacion de varias radios

    La pasión por la radio continúa intacta en las ganas que los miles de trabajadores vuelcan a diario en sus trabajos. No hubo –no hay– nada que detenga el amor por un medio que genera una cercanía única con aquellos privilegiados que tienen la suerte de conocerlo desde adentro, de apreciar su espíritu, de disfrutar de sus encantos. Hay talento, hay trabajo, sobran las inquietudes entre quienes deben pensar lo radiofónico en medio de una de las más profundas crisis económicas. Las malas gestiones empresariales, la reasignación de la pauta oficial, la caída de la concentrada pauta privada, el incremento en los costos por la inflación, se confabularon para generar un escenario en el que hubo despidos y contratos no renovados, buena parte de los trabajadores tuvieron problemas para cobrar sus salarios en tiempos y forma, varias empresas omiten hacer los aportes y contribuciones a las obras sociales y a la AFIP, y muchas emisoras se encuentran en un estado de incertidumbre. El caso de mayor gravedad, sin dudas, es el de Radio América, cuyos trabajadores sufrieron las consecuencias del vaciamiento de parte del Grupo 23 y la falta de apoyo del Estado ante un licenciatario que incumple con sus obligaciones mínimas.

    Los trabajadores más veteranos del éter no recuerdan haber vivido una situación de tanta incertidumbre y con tantos problemas laborales como en este 2016. Pese a este estado, la radio continúa emocionando, informando, abriendo cabezas, generando carcajadas o reflexiones a cada momento, cada vez que se la sintoniza. Buena parte de que la radio siga viva, continúe presente en la vida cotidiana de los argentinos, tiene que ver con el enorme esfuerzo que desde siempre –y fundamentalmente en estos meses– hacen los trabajadores, en condiciones laborales y económicas que no siempre acompañan su entusiasmo.