martes 24 de mayo de 2022
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La dependencia de Ucrania de las armas occidentales marca la nueva fase de la guerra

Rusia y Ucrania han dado por comenzada esta semana la ofensiva de Moscú en la región del Donbás. Pero lo cierto es que la intensidad de los bombardeos aéreos y la artillería rusa durante las últimas 48 horas no representa aún el grado de ataque sobre el Donbás del que hablaba el Kremlin cuando abandonó su intento de tomar Kiev.

La estrategia es conocida: Rusia pretende concentrar sobre el este del país unas fuerzas hasta ahora demasiado dispersas. El objetivo es conseguir una ventaja numérica sobre los defensores ucranianos de 2 a 1, o tal vez de 3 a 1; rodearlos con un ataque al sur desde Izium; y empujar hacia el norte desde Mariúpol una vez que caiga por completo la ciudad portuaria.

Pero la clave, por el momento, es que a Rusia todavía está lejos de alinear todas sus considerables fuerzas restantes en la lucha que se avecina. Según declaraciones de altos cargos del Pentágono el martes, hasta ahora los ataques solo han sido “un preludio de ofensivas de mayor envergadura” que decidirán si lo que viene es una guerra relativamente corta o una de duración mucho mayor.

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