viernes 16 de noviembre

La devaluación de la palabra

No sólo el peso argentino se cayó en picada en estos días. También se devaluó la palabra del gobierno de Mauricio Macri. Desde el eslogan “lo peor ya pasó” hasta la consigna de que “nosotros decimos la verdad” resultan cada vez más inverosímiles en boca de un elenco dirigente que, si se caracterizaba por algo, era por la empatía que generaba con sus piezas de diseño para hablarle a los no convencidos en el espacio público.

Lo que parecía una táctica eficaz al comienzo del mandato de Macri, esa insistencia en predicar la posesión de la verdad para antagonizar con la exuberancia semiotizante del kirchnerismo, al que asocian con la falacia y el engaño, perdió su aura.


Con cierto espíritu de época en el que la posverdad y la desinformación funcionan como comodines del discurso político en el mundo entero, el macrismo desató en la Argentina una cruzada purificadora contra la mentira que hoy se le vuelve en contra a través del amargo contraste entre sus palabras y las cosas. Su relato era el fin de los relatos en una sociedad cansada por la hiperinflación discursiva y los técnicos del discurso macrista, con Jaime Durán Barba como jefe de laboratorio, reemplazaron “el relato” por “la verdad”. Y, claro, la verdad resultaba ser lo que dice el Gobierno.

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