sábado 25 de junio de 2022
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La divina geopolítica: el conflicto religioso que la invasión de Ucrania ha encendido

Un grupo de monjes ortodoxos en la disputada región ucraniana del Donbás atraviesa una particular crisis de fe. Mientras en los últimos meses decenas de religiosos ucranianos antiguamente afiliados al patriarcado de Moscú se han pasado a la Iglesia ortodoxa de Kiev, ellos han decidido no dar ese paso. Situados en el Monasterio de Sviatohirsk, considerado uno de los sitios de peregrinaje más importantes para el mundo ortodoxo y situado a orillas del estratégico río Donets —actualmente, uno de los frentes en los que están avanzando las tropas rusas—, los monjes han sido acusados de traicionar a Ucrania por su negativa a abandonar la Iglesia del enemigo que lleva meses invadiendo su nación.

El Monasterio de Sviatohirsk es solo uno de los símbolos de los embrollos religiosos que la guerra de Ucrania ha traído consigo. Dentro de Roma, a miles de kilómetros de distancia, el Vaticano vive su propio dilema. El papa Francisco, que como sus predecesores activó desde un inicio sus canales diplomáticos para intentar frenar la guerra en la medida de lo posible, no parece muy convencido, meses más tarde, de su postura y vive sometido a una lluvia de críticas. Algunos analistas consideran que esto se debe a que Francisco, poco a poco, está poniendo fin a su política multilateralista con Moscú y va camino de asumir una posición más rígida hacia el presidente ruso, Vladímir Putin. De ser así, el preámbulo habrá sido la creciente tensión entre el pontífice y el patriarca Kiril, jefe de una Iglesia que tiene 150 millones de acólitos en Rusia.

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