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martes 29 de septiembre de 2020
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La doble moral de nuestros gobiernos

La explicación fue excusa. A fines de julio, un medio publicó unos videos de Pío López Obrador, hermano del presidente de México, recibiendo dinero en efectivo de un operador político. Todos esperamos los pasos siguientes: escándalo, mea culpa, renuncias, investigaciones. Por ahora, no pasó nada.

Pío no se excusó ni pío y Andrés Manuel López Obrador puso paños fríos con velocidad de apagaincendios entrenado: que el dinero era menos que en sonados casos de corrupción —como si los principios se midieran por cantidad de billetes— y que las bolsas de papel con dinero en efectivo no eran lo que todos creían que eran sino contribuciones populares para financiar a su movimiento. “La Revolución mexicana se financió con la cooperación del pueblo”, comparó.

El gobierno de AMLO creó un escudo de excusas para el extraño comportamiento de su hermano. En sus Mañaneras, el presidente de México ha mencionado sin cesar un video con maletas de dinero sucio como ejemplo de la corrupción “del pasado”. Ahora, dijo que la difusión de las imágenes de su hermano era una reacción de sus opositores por las investigaciones de la justicia sobre exfuncionarios del gobierno de su predecesor, Enrique Peña Nieto. Como si asumiera que la política constituye un intercambio público de prontuarios para ver quién más sucio.

nytimes.com  (www.nytimes.com)