miércoles 20 de febrero

La economía de China está entrando en crisis. Es sólo un anticipo de lo que nos espera a los demás

2018 ha sido un año agridulce para la economía china. Los crecientes aranceles impuestos por la Administración Trump, las magras previsiones de crecimiento y una notoria caída del consumo interno han disparado las alarmas de cara al año que viene. A escasos tres meses de que la tregua firmada con Estados Unidos caduque, y por tanto se reanude la guerra comercial, las previsiones apuntan a una incipiente crisis.

¿Por qué? Por un lado, el crecimiento del PIB. El gobierno se las ha apañado para sostenerlo mes a mes por encima del 6,5%, objetivo oficial. Sin embargo, la propia revista del banco central considera plausible que la cifra caiga en el último cuatrimestre del año. De cara a 2019, diversos analistas y bancos dibujan un escenario aún peor: el crecimiento de China se ralentizaría al 6%, o incluso por debajo. Sería algo inédito en sus últimos 30 años.