La economía de los eufemismos

En California avanza una ley que apunta a reconocer a los conductores de plataformas como Uber o Lyft como empleados formales y no como trabajadores independientes. Si bien aún resta la aprobación final del gobernador, esta iniciativa podría abollar el modelo de negocios de estas empresas, en tanto sus obligaciones frente a sus -ahora- empleados pasarían a ser mayores.

Pero en Uber no parecen estar muy preocupados. Tony West, jefe de asuntos legales de la compañía, dice que esta nueva legislación no es nada más que un criterio de evaluación para reconocer o no a alguien que trabaja para una empresa como un empleado o como un trabajador independiente: «Solo porque ahora sea más difícil no significa que no vayamos a pasar el examen».


Lo que la evaluación se propone identificar es si un trabajador tercerizado es en realidad un empleado de forma encubierta. Para determinarlo se evalúan tres condiciones: i) que trabaje por fuera del control de la empresa, ii) que su trabajo no sea central al modelo de negocios de dicha empresa, y iii) que tenga un negocio independiente dentro de la misma industria. De no cumplir con las tres condiciones se lo considera un empleado al que hay que pagarle cargas sociales, salario mínimo, horas extra y demás obligaciones.