viernes 16 de noviembre

La economía de suma cero

En toda la economía global, el potencial relativo a la automatización aparenta ser enorme. La “Speedfactory” de Adidas en Bavaria empleará a 160 trabajadores para producir 500.000 pares de zapatos cada año, una tasa de productividad cinco veces más alta en comparación con las tasas en las fábricas típicas actuales. El British Retail Consortium estima que los empleos minoristas podrían caer de tres millones a 2,1 millones dentro del transcurso de diez años; y, solamente una pequeña fracción de dicha cantidad de empleos sería reemplazada por nuevos empleos en el comercio minorista en línea. Muchas empresas de servicios financieros ven el potencial de reducir los empleos de procesamiento de información a una pequeña fracción de los niveles actuales.

Y, sin embargo, a pesar de todo esto, el crecimiento medido de la productividad en las economías desarrolladas se ha desacelerado. Una posible explicación, recientemente considerada por Andrew Haldane, economista jefe del Banco de Inglaterra, es que mientras algunas empresas captan rápidamente las nuevas oportunidades, otras lo hacen sólo de manera lenta, produciendo una amplia dispersión de productividad, incluso dentro de un mismo sector. Pero, la dispersión por sí sola no puede explicar la desaceleración del crecimiento de la productividad: tal desaceleración requeriría de un aumento en el grado de dispersión.


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