La economía del Bolsonaro anticipa el posible Macri 2.0

La agenda política ultraconservadora, al filo del reglamento, se llevó los principales focos en la primera semana de gestión de Jair Bolsonaro en Brasil. Menos atención se le prestó en la Argentina a los primeros trazos de su agenda económica, la que, si es llevada adelante sin tropiezos, marcará los límites del debate posterior a las elecciones de octubre y, según su resultado, la posible aplicación de medidas igualmente ultraliberales en lo previsional, lo laboral y lo impositivo.

En efecto, lo político resultó llamativo en el inicio de la gestión del presidente ultraderechista de Brasil. La “limpieza” de izquierdistas (el entrecomillado apunta a la literalidad) ordenada en la administración pública ya da cuenta de cientos de despidos a nivel nacional, que treparían a miles cuando se terminen de sumar dependencias que, según el propio palacio del Planalto están “plagadas” de petistas, como la Cancillería, y algunos estados.


El ministro jefe de la Casa Civil, Onyx Lorenzoni, justificó la movida al afirmar que “es el único modo de aplicar nuestras ideas y proyectos, de hacer lo que la sociedad decidió por mayoría, que es decir basta a las ideas socialistas y comunistas que, por treinta anos, nos llevaron a este caos”.