La era Fernández, la expectativa cruzada y la plata del Fondo

“Nosotros conseguimos colocar a los pobres en el Presupuesto, pero nunca logramos fuerza en el Parlamento para hacer a los ricos pagar los impuestos que tienen que pagar para reducir las desigualdades y distribuir la renta. A nosotros nos tocó un ciclo favorable de los commodities, ahora hay una desaceleración sincronizada de la economía internacional. El escenario es diferente, más dificil: más desafío, más responsabilidad. Tenemos que colocar en el debate los impuestos sobre grandes fortunas, la tasación de los daños financieros, una minoría que no tiene límite y cada vez gana más y la mayoría de la población se queda en mala situación. Este es el origen de estas movilizaciones fuertes que vienen por todas partes”.

Entre los aplausos que interrumpieron el discurso de Aloizio Mercadante en el Hotel Emperador estaban los de Alberto Fernández, el anfitrión del Grupo de Puebla al que los asistentes consideran el gestor de un cambio histórico en la región. Economista, fundador del PT, ex jefe de gabinete de Dilma Rousseff y ex senador, Mercadante terminó su mensaje con un homenaje a Lula, entre lágrimas de agradecimiento para Fernández por haber visitado en la cárcel al principal opositor de Jair Bolsonaro. Su mayor aporte, sin embargo, fue marcar el contraste entre la era agotada de los gobiernos progresistas y el presente que obliga a una nueva estrategia, en un contexto de mayor desigualdad.