lunes 17 de diciembre

La evolución de los juguetes hacia una oferta sin género

Hasta hace no tanto las jugueterías tenían una clara división binaria en los colores de sus productos: rosas o celestes, que segmentaban cada góndola. Y no es un dato anecdótico ni algo local: detrás de cada juguete hay un estereotipo de género que influye en las carreras o elecciones profesionales de las y los niños, como afirman ciertas investigaciones o incluso se escucha en una charla en uno de los Clubes Ted-Ed de una adolescente que se pregunta: ¿Qué quiero sumar con mi juguete?

Como siempre, hay quienes se revelan: como Nelson, quien creó YOXO con la idea de generar, a través de piezas de encastres de madera reciclada, figuras como dragones o helicópteros que no buscaban apuntar a un género en particular. A pesar de ganar varios premios de sustentabilidad y creatividad, Nelson comenzó a preocuparse por la diferencia entre sus consumidores: 60% eran niños y 40% eran niñas. Y fue por eso que creó un modelo llamado Tera: un robot rosa y violeta que en la caja tenía la foto de una niña. “Es un experimento -explica-; desde un inicio busqué que YOXO fuera neutral en el género, y después de un año sigo pensando: ¿cómo hago para que más niñas se interesen por juguetes de construcción, para revertir el porcentaje?”


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