La evolución de los juguetes hacia una oferta sin género

Hasta hace no tanto las jugueterías tenían una clara división binaria en los colores de sus productos: rosas o celestes, que segmentaban cada góndola. Y no es un dato anecdótico ni algo local: detrás de cada juguete hay un estereotipo de género que influye en las carreras o elecciones profesionales de las y los niños, como afirman ciertas investigaciones o incluso se escucha en una charla en uno de los Clubes Ted-Ed de una adolescente que se pregunta: ¿Qué quiero sumar con mi juguete?

Como siempre, hay quienes se revelan: como Nelson, quien creó YOXO con la idea de generar, a través de piezas de encastres de madera reciclada, figuras como dragones o helicópteros que no buscaban apuntar a un género en particular. A pesar de ganar varios premios de sustentabilidad y creatividad, Nelson comenzó a preocuparse por la diferencia entre sus consumidores: 60% eran niños y 40% eran niñas. Y fue por eso que creó un modelo llamado Tera: un robot rosa y violeta que en la caja tenía la foto de una niña. “Es un experimento -explica-; desde un inicio busqué que YOXO fuera neutral en el género, y después de un año sigo pensando: ¿cómo hago para que más niñas se interesen por juguetes de construcción, para revertir el porcentaje?”