La Generación: jóvenes con cargos, fieles pero sin fanatismos

Son jóvenes con hambre de poder, muchos ya son funcionarios, están organizados y apoyan al Gobierno. Con esas características podrían estar a una pechera azul de distancia de ser La Cámpora, pero no lo son ni por asomo. Se hacen llamar La Generación, una agrupación de simpatizantes de Pro que apoya al presidente Mauricio Macri. Su objetivo es ser el espacio de formación de los cuadros políticos que buscarán gobernar la Argentina en las próximas décadas. Así de contundente.

Lejos, bien lejos de los bombos y el mar de banderas que decoraron los actos kirchneristas en los últimos años, La Generación está comprendida por unos 300 militantes nacidos en los albores de la democracia, en su mayoría profesionales o estudiantes universitarios, que proponen un tipo de militancia distinto, con menos ideología y más diversidad de opiniones. Según ellos, en el grupo no hay ni habrá un Máximo Kirchner o un Andrés «Cuervo» Larroque que baje una línea de pensamiento que haya que absorber como propia. Tampoco se impondrá, dicen, el seguimiento incondicional a un líder indiscutible. «Nunca diremos que somos los soldados de Mauricio, porque no lo somos», afirma el subsecretario de Políticas Docentes y Gestión Territorial de la provincia de Buenos Aires, Manuel Vidal, en diálogo con LA NACION. «Nosotros no somos soldados», enfatiza Juan Ignacio Maquieyra, coordinador del gabinete social del gobierno porteño y hombre de confianza de Horacio Rodríguez Larreta.