La historia de la «baja autoestima» o cómo Estados Unidos hizo que sobreprotegiéramos a los niños

Puede que el lector haya tenido sus propias experiencias en el aula con respecto al trabajo del autoestima de los alumnos. En mi caso, millennial de un colegio español de monjas evangelistas, tuve una mayoría de profesores corrientes, pero dos de ellos, la profesora de inglés y la de plástica, eran distintas, más permisivas con nosotros. Teníamos, por ejemplo, un tablón al que se le iban añadiendo estrellas por cada respuesta bien dada en clase, y sus correcciones de los exámenes tenían aquí o allá anotaciones animándonos por nuestro ingenio o esfuerzo por aprender. Mientras el resto de profesores corregía en rojo, ellas lo hacían en negro o en verde.

Es un debate que va y vuelve, que nos recuerda cómo ha cambiado el modelo educativo de los niños tanto en países anglosajones como en el resto de occidente. Una inteligencia emocional que se aplica en el aula, pero que permea las otras facetas formativas, como son la educación en el hogar o durante las actividades extraescolares.