miércoles 12 de diciembre

La historia de la multa a los piropeadores

A partir del siglo XX, nuestros bisabuelos empezaron a entusiasmarse con tener figuras más lánguidas. Las mujeres salían en grupo a dar caminatas de ejercicio, actividad que copiaron de las parisinas, donde se popularizó la frase: “Hacer footing”.

En la primavera de 1906, dos señoritas de importantes familias porteñas habían salido a hacer footing, vestidas con el clásico blanco deportivo, más la sombrilla, los abanicos y los sombreros. Quemaban calorías por la calle Florida y en sus caras se percibía el esfuerzo, ya que sus cachetes se pusieron bastante colorados. En sentido contrario venía un grupo de señoritos de buena posición. En cuanto las tuvieron en las narices, les dijeron de todo. Incluso, algunas barbaridades ofensivas. Una de las chicas se lanzó furiosa contra el más maleducado y le dio una paliza con el abanico. El escándalo fue conocido por todos al día siguiente y algunos influyentes -algunos influyentes padres de señoritas en edad de recibir cumplidos- elevaron sus quejas a las autoridades.


Por instrucción del ministro del Interior Joaquín V. González, el 28 de diciembre de 1906, el jefe de la Policía Ramón Lorenzo Falcón difundió un comunicado interno en el cual solicitaba de sus subordinados extrema atención para detectar atentados contra la moral. No sólo buscaba combatir la pornografía, sino también proteger a las señoras y señoritas de los comentarios callejeros.

Dejar un comentario