sábado 18 de noviembre

La historia menos conocida de Hum®: su declive en democracia

Norberto Firpo la vio venir. Y la tarde que se fue a despedir se lo advirtió a Andrés Cascioli. Eran los días luminosos de diciembre de 1983. El país recuperaba la democracia y el futuro era como una gran página en blanco a la que nadie le tenía miedo. Firpo era columnista político de la revista Hum® y al mismo tiempo editor del diario La Nación desde 1980. Cuando el director del matutino Bartolomé Mitre descubrió que incumplía la exclusividad exigida a todos y encima en “esa” publicación, negociaron que renunciaría cuando se recuperaran las instituciones, una fecha que entonces nadie conocía.

Firpo -ex secretario de Primera Planta y director de Siete Días– cumplió con la palabra y aquel día subió a despedirse a la oficina de Cascioli en la que dibujaba las tapas de parado o recibía aspirantes o colaboradores. Hum® tenía para entonces cinco años y medio en la calle; se había convertido, sin proponérselo, en una publicación cultural y política; un fenómeno editorial que sólo en ese 1983 había vendido más de 2.500.000 ejemplares, a fuerza de un contenido de calidad, irreverente y con inteligencia que creció a la par, pero en especial, empujado por los lectores. La revista circulaba de mano en mano -la leían hasta seis personas por número, según midieron- como una contraseña; con historietas y chistes que daban cuenta de la situación social, económica y política; entrevistas a personajes prohibidos -la lista iba de Atahualpa Yupanqui y Joan Báez a dirigentes políticos y las Madres de Plaza de Mayo- y una sección de espectáculos que difundía a artistas y trabajos que no tenían espacio en la prensa.


Dejar un comentario