La increíble historia de la ladrona a la que no se la puede meter presa

Hoy cuenta con 68 años y vive en Balcarce. E.M. (sus verdaderas iniciales) es una señora amable, con familia, suele vestirse bien, tiene un trato cordial. Pero posee una condición que la ha hecho meterse en serios problemas en las últimas dos décadas de su vida. No puede parar de robar. Es una pulsión. Es un destello incontrolado. La Justicia no tiene una solución para su caso y en esa imposibilidad se va la frustración de sus decenas de víctimas.

Días atrás se conoció un video publicado por un comercio de frutas y verduras de Independencia al 1000. Allí se la ve en plena faena. Una mujer elije algunos productos de la góndola con el carro a un costado, casi detrás. Dentro del carro está su cartera. E.M., con atuendo propio de una señora jubilada, se acerca en el extremo del sigilo y comprende que allí está su objetivo. La cartera de cuero rojo y negro. En un movimiento ya memorizado por cada uno de sus músculos, toma la cartera, la desengancha de donde esta colgada, gira y huye.