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lunes 25 de octubre de 2021
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La independencia de Cataluña tardará como mínimo 14 años

En 1969, J. Richard Gott III, un matemático y astrofísico en la Universidad de Princeton, visitó el muro de Berlín. Como buen científico, mientras le sacaban una foto junto al muro, se hizo una pregunta: ¿Cuántos años se mantendrá en pie este muro?

Para responderla, Gott echó mano de sus conocimientos: como astrofísico sabía bien que cuando Copérnico demostró que la Tierra no era el centro del Universo, sino que giraba en torno al Sol, dio un paso de gigante.

Lejos de vivir -como imaginábamos- en un lugar privilegiado en el centro del universo, la posición de la Tierra, nuestro hogar, es de lo más mediocre. Vivimos -como quien dice- en los suburbios de una galaxia de lo más vulgar entre los muchos miles de millones de galaxias que existen.

El estudio de Copérnico aportó una conclusión mucho más profunda y relevante que la posición en el espacio de un pequeño planeta azul: aunque nos cuesta creerlo, no somos observadores privilegiados de los fenómenos que acontecen en el Universo, ni ocupamos un lugar especial en el espacio o en el tiempo.

La generalización de esta idea -que se llamó principio copernicano- permitió importantísimos avances en ciencia. En contra de lo que pueda parecernos, casi ningún fenómeno es especial: en su gran mayoría los fenómenos más diversos cumplen el principio de la mediocridad y son total y absolutamente normales, por más que a nosotros nos parezcan extraordinarios.

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