miércoles 1 de diciembre de 2021
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La inflación y el Fondo reavivan la llama combativa del peronismo

-A nosotros nos parece bien. Vamos a acompañar. Pero de donde no nos podemos bajar es del 30% de margen sobre esta canasta.

Alfredo Coto miró fijo a Roberto Feletti apenas escuchó lo que a su lado decía el director ejecutivo de su cadena, Guillermo Calcagno. El secretario de Comercio se acomodó los lentes y tomó nota. El margen al que se refería Calcagno es el bruto unitario, antes de costos fijos e impuestos. Según argumentó, no podía bajar de ese porcentaje para que la rentabilidad neta operativa se mantuviera en el terreno positivo histórico, de entre el 1 y el 2% sobre el precio final de cada producto.

La microeconomía del retail, en realidad, no es el foco de atención del nuevo guardián de los precios que nombró Alberto Fernández a pedido de Cristina Fernández de Kirchner. Lo que procura con el congelamiento de los 1.430 precios que entró en vigor al día siguiente de esa reunión del viernes pasado es frenar el peligroso envión que había tomado a principios de octubre la canasta básica de alimentos, que pasó en pocos meses de representar el 9 al 11% de un sueldo promedio. Montado sobre el arrastre implacable de la devaluación acumulada en los últimos tres años, que no llegó a trasladarse a precios primero por la recesión 2018-2019 y después por el coronavirus, el rebrote inflacionario de la post-pandemia se convirtió en la peor pesadilla para el oficialismo. Para peor, se da en medio de un desbarajuste de las cadenas globales de producción y logística que empujó las tasas de inflación del mundo rico a su récord en casi medio siglo.

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