jueves 13 de diciembre

La información falsa llega más lejos, más rápido y a más gente que la verdadera

El pasado martes, dos hombres fueron arrestados por amenazas terroristas tras aparecer en una iglesia de Texas en la que habían matado a tiros a 26 personas el pasado noviembre. Los detenidos aseguraban que el tiroteo fue un invento del Gobierno y acusaron al pastor de que su hija, asesinada en aquel incidente, nunca había existido. Esa matanza es la quinta más sangrienta de la historia de EE UU, pero gracias a la imparable capacidad viralizadora de plataformas como YouTube, Facebook y Twitter, mucha gente se ha creído teorías conspirativas que aseguran que son invenciones propagandísticas. Y el problema es que estas mentiras, sobre todo si son políticas, se extienden de manera formidable por las redes.

Los bulos de internet terminan teniendo graves consecuencias en la vida real, como también sucedió con el atentado del maratón de Boston, lo que motivó a un equipo de investigadores del MIT a interesarse por su propagación. Según su trabajo, que publica la revista Science, las informaciones falsas se difunden “significativamente más lejos, más rápido, más profunda y ampliamente” que las verdaderas “en todas las categorías de información, y los efectos fueron más pronunciados para noticias políticas falsas”. Más que en otros ámbitos también impactantes o controvertidos como el terrorismo, los desastres naturales, la ciencia, las leyendas urbanas o la información financiera. Se trata de las conclusiones del que quizá sea el estudio más importante sobre la difusión online de falsedades, que firma el propio jefe científico de Twitter, Deb Roy, con datos y financiación proporcionados por esta red social. Los expertos ya avisan de que dará mucho que hablar.


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