La información personal que revelamos al compartir nuestro número telefónico

En nuestras vidas nos han acostumbrado a compartir un dato personal sin vacilar un solo instante: nuestro número telefónico.

Damos nuestro número en el supermercado para que nos den un descuento de miembro o en la farmacia para recoger nuestros medicamentos. Cuando nos inscribimos para usar aplicaciones y sitios web, a menudo nos piden nuestro número de celular para la verificación de nuestra identidad.

Esta columna pretende que, de ahora en adelante, antes de entregar tu número, te preguntes: ¿vale la pena tomar el riesgo?

Esta pregunta es esencial ahora que nuestros principales números de teléfono ya no son las líneas fijas, sino los de smartphones ; nuestras herramientas más íntimas, que a menudo están con nosotros todo el día. Nuestros números de teléfono móvil se han vuelto parte de nosotros porque rara vez los cambiamos; los mantenemos al movernos de un empleo a otro o de un lugar a otro.