La Inteligencia Artificial que evalúa a delincuentes perpetúa la injusticia hacia las minorías

Dado que nuestro contacto más habitual con los algoritmos de inteligencia artificial (IA) se produce a través de nuestro muro de noticias de Facebook y los resultados de búsqueda que Google nos muestra, cualquiera podría pensar que la IA no tiene un impacto demasiado grande en la vida de las personas. Pero en la conferencia Data for Black Lives celebrada recientemente en EE. UU., muchos tecnólogos, expertos legales y activistas dieron perspectiva al asunto con un debate sobre el sistema de justicia penal de Estados Unidos. Allí, un algoritmo puede determinar el curso de la vida de una persona.

Estados Unidos encarcela a más personas que cualquier otro país del mundo. A finales de 2016, había casi 2,2 millones de adultos recluidos en cárceles o prisiones, y otros 4,5 millones se encontraban en otros establecimientos penitenciarios. Dicho de otra manera, uno de cada 38 adultos estadounidenses estaba bajo algún tipo de supervisión correccional. Esta situación dantesca es uno de los pocos temas en los que los políticos de ambos lados están de acuerdo.


Bajo una inmensa presión para reducir el número de encarcelados sin correr el riesgo de que aumente el crimen, los tribunales de EE. UU. han recurrido a herramientas automatizadas para intentar evaluar a los acusados​ de forma más eficiente y segura. Aquí es donde entra en juego la inteligencia artificial.