domingo 21 de octubre

La izquierda debería dejar de equiparar trabajo a empleo

Para la derecha política es excusable, desde un punto de vista intelectual, pretender reducir el significado de empleo a un trabajo o actividad remunerada; para la izquierda política hacerlo es inexcusable. Los socialdemócratas están pagando un alto precio político por haberlo hecho a lo largo del siglo XX; cayeron en su propia trampa política al poner la idea de Pleno Empleo en un pedestal cuando tan solo significaba la maximización del número de personas que trabajaban en puestos de subordinación respecto a unos jefes.

A menos que la izquierda huya del desatino que supone equiparar trabajo a empleo, continuará experimentando una pérdida masiva de apoyos y se disipará en los márgenes de la política. ¿Por qué encontrar “puestos de trabajo” a la mayor cantidad de gente debería considerarse definitorio de las políticas progresistas?


Los socialdemócratas, que han basado sus políticas en el trabajo, deberían recordar que quienes originalmente defendían el objetivo de la estabilidad o seguridad laboral eran los empleadores de mediados del siglo XIX, no los representantes de los trabajadores. Durante muchas décadas, el término “empleado/a” era motivo de lamento, suponía el reconocimiento de pertenencia a una posición social baja que generalmente se aplicaba a mujeres solteras obligadas a aceptar puestos de baja remuneración como sirvientas en casas regentadas por la burguesía o la aristocracia.

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