La izquierda renace en Estados Unidos

Dice el refrán que en el reino de los ciegos, el tuerto es rey. Puede entenderse, pues, que en una época tan confusa como la nuestra en que las viejas ortodoxias políticas ya no sirven, ningún programa económico brinda los resultados previstos y hasta los más afortunados se sienten inseguros, muchos creen que ha llegado la hora de intentar algo radicalmente diferente sin saber muy bien lo que están buscando. Tal vez la situación sea distinta en países como China que están desarrollándose con rapidez impresionante, pero en el mundo ya rico predomina el pesimismo, la sensación de que el futuro será peor que el pasado, de ahí la voluntad de tantos de que todo cambie.

El que mejor ha aprovechado el clima anímico que se difundió en los años que siguieron a la convulsión financiera de 2008 es Donald Trump. Como paladín de aquellos norteamericanos que sienten que su país se les ha vuelto irremediablemente ajeno, es el padrino de todos los movimientos “populistas” que están reestructurando el panorama político a lo largo y ancho del mundo occidental.


Entre los más perjudicados por lo que encarna el magnate han sido los viejos partidos socialistas de Francia, Italia y Alemania. Antes casi hegemónicos, hoy en día parecen estar en vías de extinción. Con todo, a pesar de tales desastres, y del ejemplo nada alentador brindado por el “socialismo del siglo XXI” en Venezuela, hay un país en que muchos militantes izquierdistas enfrentan el futuro con optimismo exuberante.