La jubilación, para los ricos: «Trabajar hasta que te mueras será la norma»

Un hombre de pelo blanco y espalda encorvada saluda a los recién llegados a Chicago. Viste uniforme azul y chapa identificativa. Mike, pese a su avanzada edad, es un empleado más del aeropuerto. Está ahí para indicar direcciones y para ganarse un sueldo que le permita sobrevivir durante la vejez. Mike trabaja largas horas todos los días señalando la próxima terminal, los baños o la entrada al metro porque no puede permitirse el lujo de retirarse.

Es muy fácil imaginarse la situación. Después de trabajar la mayor parte de tu vida adulta, el esperado día finalmente llama a tu puerta. Es el día de tu retirada. A partir de ahora, jubilado, eres libre: sin largos trasbordos de metro ni e-mails del jefe. El Estado de bienestar te proporcionará por fin tiempo para tu familia, tus libros sin leer, tus viajes sin hacer.