La librería más grande del mundo, contra libreros, editores y autores

El gran depredador. El avance, a cualquier costo, de algunas empresas, es tan vertiginoso como la velocidad con que nos están arrastrando a la jungla. Lo increíble es que el final, pareciera no ser otra cosa que su propia destrucción. Pienso en los ingenieros que están diseñando los robots que reemplazan a los operarios en las fábricas de automóviles, robots que en pocos años ya no necesitarán ingenieros, porque se diseñarán a sí mismos. A esto quiero referirme, a lo que se anuncia como un gran avance, y parece todo lo contrario. Como lo que llaman “economías colaborativas, donde la “colaboración” consistente en que unos trabajan casi por nada, y otros se llevan casi todo.

Estos impulsos, que se presentan como “una gran innovación”, ocultan la verdadera meta y el camino de destrucción. Un ejemplo son las ciudades en las que se han abierto grandes centros comerciales, que arrasaron con el comercio de barrio y con el empleo, a toda velocidad.


En el mundo del libro este fenómeno es más reciente, y aunque el crecimiento de las grandes cadenas implicó el cierre de muchas librerías de barrio, el gran proceso de destrucción que ahora estamos viendo, viene desde afuera del sector, facilitado por las posibilidades de las nuevas herramientas digitales.