La lucha por el agua en México: las granjas que surten a EE. UU. dejan sedientos a los pueblos

Bajo la sombra moteada de los mezquites, al lado de una escuela color amarillo claro, los niños terminaron de cantar una canción y esperaron la bendición del sacerdote.

El padre Juan Carlos Zesati comenzó con una amable exhortación en la que citó al papa Francisco. “El agua es parte de la creación de Dios”, dijo para trazar la conexión de Dios con la tierra, la vida, la comunidad y finalmente con cada persona. “Debemos respetar esa conexión”.


El pozo de San Antonio de Lourdes, un pueblo en el estado de Guanajuato, en el centro de México, se secó hace años. El pueblo, diezmado por la pobreza y la emigración, parece estar secándose también, y solo quedan 29 niños en la escuela primaria. Sin embargo, a una media hora en coche, algunas granjas aún bombean el agua desde las profundidades del subsuelo para irrigar campos que cultivan brócoli y lechuga para los supermercados estadounidenses.