La meritocracia son los padres

“Imaginate vivir en una meritocracia”, reza el anteúltimo spot de Chevrolet. Seguro ya lo viste. “Un mundo donde cada persona tiene lo que merece”, continúa la publicidad que rota hace dos semanas por la televisión abierta. “Donde la gente vive pensando cómo progresar día a día, todo el día”, agrega el video que ya tiene dos millones de vistas en YouTube. Y completa: “Donde el que llegó, llegó por su cuenta, sin que nadie le regale nada, verdaderos meritócratas; ese que sabe qué tiene que hacer y lo hace, sin chamuyo; que sabe que cuanto más trabaja, más suerte tiene; que no quiere tener poder, sino que quiere tener y poder. El meritócrata sabe que pertenece a una minoría que no para de avanzar, y que nunca fue reconocida, hasta ahora”. Es un minuto, solo un minuto, de lugares comunes sobre el esfuerzo, con imágenes aspiracionales en cámara lenta y “Libertango” de Astor Piazzolla de fondo. Y esos sesenta segundos “estallaron en las redes sociales” y generaron una ola de reacciones, en su mayoría negativas. Hubo un contraspot irónico, una parodia de Eameo, una réplica miserabilista y hasta una opinión de Alejandro Dolina. La publicidad cumplió de sobra el objetivo de generar una reacción. Pero, ¿era esa la reacción que pretendía?