La «Muerte Gris», el nuevo cóctel de opiáceos que infecta EE.UU.

Desde el boom de la heroína del último tercio del siglo pasado, Estados Unidos no vivía una epidemia de opiáceos tan devastadora como la actual. En 2015 se registraron 33.000 sobredosis mortales por consumo de cócteles de heroína y otros productos del ramal del opio. Y la amenaza muta, se renueva desconcertando a la policía, a los científicos y a los usuarios, que cada vez tienen menos seguridad de lo que están comprando, de qué se están metiendo en el cuerpo. La última novedad nefasta es el descubrimiento de una mezcla conocida con el sobrenombre de Muerte Gris.

La sustancia, de aspecto similar al cemento, a veces compacta, a veces en polvo, incluye heroína, fentanil, carfentanil -un tranquilizante tan fuerte que se usa con tigres y elefantes- y un opiáceo sintético denominado U-47700 o Pink [Rosa] o U-4. Los consumidores se la inyectan, se la tragan, la fuman o la esnifan. La toxicidad del compuesto es tal que los investigadores afirman que supone un auténtico peligro para la salud con solo tocarlo, dado que se absorbe por la piel.