miércoles 8 de diciembre de 2021
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La nueva Era Victoriana

El desarrollo material en que vivimos crea la ilusión de que todos los aspectos de una sociedad evolucionan de la misma manera. Pero la moralidad sexual no sigue el mismo camino. Así como el siglo XVIII fue mucho más liberal en lo sexual que el XIX, ahora estamos volviendo a una época de represión y de desprecio por el placer que podríamos llamar La Nueva Época Victoriana.

La moral sexual de la vieja Era Victoriana (1830-1960) surgió, según se decía entonces, “con el objetivo de defender a la mujer, a los niños y a la familia de las agresiones físicas que nacían del deseo incontrolado del varón”. Se suponía que ese deseo, además, era estimulado por el fácil acceso al alcohol: por eso la represión de toda forma pública de expresión del deseo se acompañó de una campaña contra la venta libre de alcohol (lo que desembocó en EEUU en la famosa Ley Seca).

La moral sexual represiva no es un invento de los victorianos. Ya la misma Inglaterra había conocido un movimiento similar en el siglo XVII, de mano de la revolución de Cronwell y los puritanos (quienes, luego del fracaso de Cronwell, huyeron a los Estados Unidos y se dedicaron a perseguir a los libertinos). La moral sexual es siempre profundamente hipócrita: por un lado, no permite hablar en público de temas sexuales de ninguna forma; pero, por otro lado, toleraba la infidelidad masculina (en los varones ricos), la prostitución y condenaba a las mujeres a “la histeria”. Justamente en esa época se inventaron los primeros consoladores para que los médicos pudieran provocar orgasmos en las “enfermas” y lograr así “aliviarlas”: el inglés Joseph Mortimer Granville patentó en 1870 el primer vibrador electro-mecánico con forma fálica para masturbar a sus pacientes femeninas.

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