La nueva sombra del poder militar en América Latina

Los últimos dos meses han mostrado una nueva cara del poder militar en Sudamérica. El Ejército es hoy el dique que protege a los gobiernos o permite su hundimiento bajo la marea opositora. Perú, Ecuador, Chile y Bolivia muestran una tendencia que debería preocuparnos a todos.

A fines de septiembre, el presidente Martín Vizcarra decretó la disolución del Congreso en Perú, tras interpretar que este había negado la confianza «de facto» a su gobierno por segunda vez. Esta acción, apoyada por la opinión pública y por la cúpula militar, acabó con las conspiraciones del fujimorismo, pero también estableció una interpretación peligrosa del artículo 134 de la Constitución peruana en beneficio del Poder Ejecutivo.


A comienzos de octubre, el presidente de Ecuador, Lenín Moreno, anunció un ajuste económico que incluía incrementos sustanciales en el precio de los combustibles. Las protestas resultantes duraron más de diez días, durante los cuales Moreno debió mudar la capital, movilizar al Ejército en un contexto de violencia creciente, reprimir las protestas y, finalmente, negociar con la confederación indígena para revertir la política de ajuste.