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domingo 19 de septiembre de 2021
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La obesidad y la depresión van de la mano pero ¿cuál va primero?

¿Cuántas veces ha oído alguna de estas frases: “Como porque estoy deprimido” o “Si estoy gordo me deprimo”? Pues parece que esto es un camino en ambos sentidos, en el que la biología del tejido adiposo juega un papel importante en el cerebro y viceversa.

En primer lugar, recordemos qué es la obesidad. Se trata de una enfermedad crónica manifestada por un exceso de grasa (o tejido adiposo), acompañada de un estado inflamatorio. Para explicar esta inflamación primero debemos conocer a sus actores.

El tejido adiposo está formado, en primer lugar, por células llamadas adipocitos. Estos se clasifican por su color, dando lugar así a tres tipos de tejido adiposo: blanco, marrón y beige. La función de los adipocitos blancos es almacenar energía, mientras que la de los adipocitos marrones y beige es disipar la energía.

En segundo lugar, el tejido adiposo también tiene otro tipo de células, las células inmunes. El equilibrio entre ambos tipos de células está estrechamente relacionado con el mantenimiento de la masa grasa.

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