La oscura trama de los príncipes perdidos de Arabia Saudita

En la mañana del 12 de junio de 2003, un príncipe saudita es conducido a un palacio en las afueras de Ginebra.

Su nombre es sultán bin Turki bin Abdulaziz y el palacio pertenece a su tío, el fallecido rey Fahd. Quien lo invitó a un desayuno fue el hijo predilecto del Rey, el príncipe Abdulaziz bin Fahd


Durante la cita, el príncipe Abdulaziz le pidió al sultán que regresara a Arabia Saudita y le prometió que sería resuelto un conflicto surgido a raíz de sus críticas a la realeza de su país.

El sultán se rehusó y a seguidas el príncipe Abdulaziz se excusó para hacer una llamada telefónica. El ministro saudita para Asuntos Islámicos, jeque Saleh al Sheikh, que también estaba presente en el encuentro, dejó el salón.