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lunes 26 de julio de 2021
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La paradoja de la inflación caliente en la era del hielo

Todos los rasgos de fondo de la economía argentina permanecen invariables: una crisis de larga data con caída aguda de la demanda, ulterior semiparalización productiva debido a las políticas sanitarias destinadas a contener la pandemia, un congelamiento de precios que alguna vez habrá que abordar y un control de cambios cada vez más severo que ha logrado en las últimas semanas poner bajo cierto control al dólar paralelo y frenar las expectativas de devaluación del oficial. ¿Cómo es posible, en semejante escenario antártico, que la inflación se haya empinado desde el 1,5% de abril y mayo, agrio consuelo para el Gobierno, a un 2,2% en junio?

El director del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), Marco Lavagna, salió al cruce de las repercusiones de un dato que preocupó y lo atribuyó a que “la pandemia está generando dispersión de precios”. Además, señaló que los rubros que empujaron el índice del mes pasado fueron “textiles y electrónica”, lo último debido al auge del teletrabajo, a la vez que se mostró aliviado por el hecho de que “en alimentos y limpieza hubo una estabilidad de precios y eso fue una buena noticia: subió al 1%, menos de la mitad del índice general”. Es el vaso medio lleno.

Sin embargo, lo ocurrido no sorprendió a analistas como Francisco Mattig, estratega de Renta Fija de Consultatio Financial Services, quien hace ya dos meses había dicho, en diálogo con Letra P, que “en abril y mayo, se va a desacelerar por el impacto de la cuarentena y por cuestiones técnicas que harán que el aumento de precios dé cero en los rubros cuyos comercios están cerrados. Sin embargo, desde junio debería empezar a pegar la monetización, entre otros factores”. Dicho y hecho.

letrap.com.ar  (www.letrap.com.ar)