La paradoja del éxito de las multinacionales en la «economía plural» de Evo Morales

En 2002, Bolivia era testigo de cómo la superconocida «M» amarilla desaparecía del país. Terminaba la desventura de McDonald’s en suelo boliviano.

La icónica cadena de comida rápida se despedía de tierras bolivianas tan solo cinco años después de su desembarco y luego no lograr los resultados esperados.


Bolivia en aquel entonces llevaba más de 15 años de gobiernos liberales, con vocación de mercado y apertura a capitales internacionales.

Sin embargo su economía estaba tan contraída que comprar un menú de esa cadena internacional resultaba muy caro para mayoría de los bolivianos, incluidos los de la clase media.