La paradoja que enfrentan Chile y México: por qué a ninguna selección de fútbol «le conviene» ganar la Copa Confederaciones

En la Copa Confederaciones ganar es también prepararse para perder.

O por lo menos así lo ha sido desde que en 1992 comenzó a disputarse el torneo que reúne a las seis mejores selecciones de cada una de las confederaciones que integran la FIFA, al último campeón del mundo y al país anfitrión del siguiente mundial.


Y es que nunca un campeón de la Copa Confederaciones ha podido ser campeón de la Copa del Mundo al año siguiente.

Fue así también cuando se estaba gestando la copa como la conocemos hoy, cuando se conocía como la Copa del Rey Fahd, y hay quienes consideran que se trata de un maleficio.