lunes 10 de diciembre

La peor masacre en comisarías de la historia argentina y nadie la ve

Carlos Ariel Corvera tenía 25 años. Murió después de agonizar 12 días, tras el incendio de la comisaría 3ª de Esteban Echeverría. Desde ayer es el noveno fallecido de la peor masacre en comisarías de la historia argentina, uno de los presos que el ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo, prefería tener “amontonados antes que libres”. Corvera estaba detenido por intentar robar (ni siquiera robar, que tampoco lo justificaría) una cortadora de césped que en un supermercado oscila en la friolera de 100 dólares. Ritondo ya estaba enterado de que ese amontonamiento infringe la ley: la 3ª donde se produjo la masacre llevaba años clausurada por la justicia y en enero de este año, el juez de Garantías Javire Maffucci Moore –el mismo que hoy está a cargo de la causa de las nueve muertes–, le ordenó “bajo apercibimiento de incurrir en desobediencia que, por quien corresponda, se proceda de inmediato a desalojar los calabozos de la seccional sindicada”.

En septiembre el gobierno bonaerense dio pruebas de su apuesta a la ilegalidad cuando Ritondo, en entrevista pública sostuvo su idea de que amontonar personas era sinónimo de detenciones. Pruebas al canto: la celda incendiada tenía tres por cuatro metros y 12 personas detenidas. Uno por metro cuadrado, de pie. El total de presos en la comisaría era de 27, incluyendo a un recién detenido, alojado en la cocina. El ministro de María Eugenia Vidal mantiene a la provincia en la cornisa del infierno: la peor masacre de la historia está acompañada por la cifra más alta de detenciones en seccionales, conocida hasta la fecha, 4042 presos.


Un corte radiográfico de la comisaría 3ª, a la fecha del incendio, el 15 de noviembre pasado, da cuenta de la situación de hacinamiento a la que estaban sometidos los detenidos: eran 27 en total. De esas 27 personas, 12 se encontraban en la celda 1, la de 12 metros cuadrados, o sea, una persona por metro cuadrado. Nueve de ellas fallecieron. Otras diez personas se encontraban detenidas en la celda 2. Otras cuatro en los buzones de castigo, y la última, como se mencionó, provisoriamente en la cocina.

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