La percepción de Mauricio y la percepción de María Eugenia

    El sábado 20 de agosto María Eugenia Vidal iba en auto por el Camino de Cintura. Eran las 10 de la noche y recorría una de las zonas más complicadas del Gran Buenos Aires junto a sus custodios. De repente, la gobernadora les pidió que pusieran rumbo a Lomas del Mirador y se detuvieran en el Hospital de pacientes agudos Doctor Paroissien, pleno partido de La Matanza.

    -Vamos a la guardia del hospital …; quiero hacerle una visita a los médicos y a los enfermeros.

    Lo que siguió fue un episodio que Vidal va convirtiendo cada vez más en parte de su rutina. Alterarla para visitar sin aviso algún destino estratégico de la Provincia. Lo hace a menudo con domicilios de vecinos que sufrieron algún hecho de inseguridad violento o con alguien que le pasa una dirección bonaerense en algunas de sus recorridas. Pero esta vez fue la guardia del Paroissien. La gobernadora habló unos minutos con los médicos y algún enfermero. Preguntó qué insumos faltaban. Estuvo unos 30 minutos y finalmente partió. Rápido como había llegado. El director del hospital llegó un rato después pero la gobernadora se había ido. La intendenta de La Matanza, Verónica Magario, le envió un mensaje al día siguiente. “¿Por qué no avisa cuando viene al distrito?”, se molestó. “Es que ella nunca avisa…”, le respondieron. Las dos dirigentes tienen buena relación. Por eso no hubo conflicto mayor. Los ministros de Vidal, en tanto, se enteraron el lunes, cuando ya habían pasado 48 horas. Así es el mundo Mariú.

    La historia la agitan aquellos dirigentes del PRO que señalan las diferencias entre la gestión de Vidal y la de Macri. La de una administración con mejor percepción de las urgencias reales que la que han mostrado algunos funcionarios del Gobierno nacional. Esas sutilezas le han permitido resolver (al menos temporariamente) ciertas cuestiones políticas y económicas que atormentan al macrismo de Mauricio. La lista es más que interesante.