martes 13 de noviembre

La pesada herencia de Iguacel (o cómo dejar más deuda en cada función)

La compensación por el precio dolarizado del gas, que el Gobierno pretendía que fuera afrontado por los usuarios en 24 cuotas con intereses a pesar de que se refería a consumos ya cancelados, derivó, como se sabe, en un escándalo y en una decisión posterior de trasladarles esa carga a todos los argentinos, incluso a los más pobres y a quienes no disfrutan del servicio por red, a través de la emisión de deuda pública. El saldo del episodio expuso, además de las grietas de Cambiemos y de la política energética oficial, una tendencia del secretario de Energía, Javier Iguacel, a dejar nueva deuda para el Estado en cada uno de sus pasos en la administración pública, algo que ya había anticipado en su función anterior como titular de Vialidad Nacional.

Tras algún exceso, el funcionario, que fuera hombre de Pluspetrol, un jugador importante del sistema energético local, alegó en su defensa que la ley lo obliga a establecer compensaciones por el costo en dólares del gas que las distribuidoras pagan a las generadoras y, más como un comentarista que como un funcionario con responsabilidades, habló de la conveniencia de reformular ese esquema. Mientras se estudia la pesificación de los contratos, lo que queda en concreto son ganancias a salvo para las compañías y nueva deuda por unos $20.000 millones para todos los argentinos.


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