sábado 27 de noviembre de 2021
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La política económica de Obama/Trump

El capitalismo estadounidense vuelve a precipitarse a un callejón sin salida. Ya se había estrellado en la Gran Depresión, desde 1929 hasta 1933, antes de sacudirse con el New Deal. Después de 1945 se concentró en hacer retroceder el New Deal hasta convertirse bruscamente al neoliberalismo y al «globalismo» en la década de 1970. Esto proporcionó la reconfortante ilusión de unas décadas de «próspera normalidad». Cuando en 2008 ocurrió el segundo gran derrumbe en 75 años se puso de manifiesto la realidad deudo-dependiente de esas décadas. Que además llevó al capitalismo a una nueva depresión seguida por un devastador régimen de austeridad. El derrumbe económico provocó el político: su centro sistémico no pudo sostenerse.

Entre los principales círculos capitalistas surgió de inmediato el temor de que el derrumbe de 2008 pudiera hacer revivir la coalición de sindicatos (CIO) de 1930 y a los partidos socialistas y comunistas que habían forzado desde abajo el New Deal. Cierto, las sostenidas persecuciones post-1945 a comunistas y socialistas, junto a los persistentes ataques a los sindicatos habían destruido la coalición del New Deal, pero nadie podía estar seguro de que estas no volviesen a materializarse a partir de las nuevas generaciones. Lo que hubiera podido y pudo prevenir esto fue introducir a Barack Obama en la presidencia. Él era la quintaesencia demócrata, urbana, contrapeso a Bush y al partido republicano que él presidía cuando la crisis explotó. Hillary Clinton podría haber hecho ese trabajo, pero el apoyo entusiasta de Bill Clinton a todo lo que había sucedido en 2008 dejó el puesto libre para Obama.

Y Obama hizo todo lo necesario. Una estricta aplicación de la economía del Trickle-down, del goteo hacia abajo, fue la manera en que su gobierno lidió con la crisis entre 2008 y 2009. No se discutió nada ni remotamente parecido al aumento de impuestos a los más ricos para financiar políticas dirigidas a los pobres y a las clases medias como las del New Deal, ni mucho menos se adoptó ninguna política similar. En los años 30 Roosvelt generó millones de empleos públicos federales. En cambio, el profundo problema de desempleo de los años 2008-09 no implicó ninguna consideración ni ningún debate serio sobre la necesidad de generar empleo federal por parte de la casa blanca o el congreso.

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