domingo 28 de noviembre de 2021
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La primavera sindical de Estados Unidos

Si un giro argumental no lo remedia, los cerca de 60.000 trabajadores que dan forma a los sueños de Hollywood secundarán una huelga a partir de este lunes. No son los únicos en EE UU: también han iniciado un paro, o pueden hacerlo en los próximos días, los 10.000 empleados del fabricante de tractores John Deere, 2.000 de una contrata de hospitales de Nueva York, 24.000 enfermeros de una importante compañía del ramo o 1.400 trabajadores de las cuatro plantas de una popular marca de cereales. Todos a una, unos 100.000 sindicados en total, como si EE UU viviera una primavera sindical inédita —la afiliación de los trabajadores se ha desplomado en las últimas décadas, por una legislación adversa y las zancadillas de las empresas a los intentos de organización—, cuando ocupa la Casa Blanca un confeso partidario de la sindicación, Joe Biden.

Horarios prolongados y sueldos bajos, además de un déficit de seguridad en el trabajo o desincentivos en pensiones, no son los únicos elementos que influyen en este furor reivindicativo, ni siquiera el desgaste experimentado por muchos trabajadores esenciales durante la pandemia. La abundante oferta de puestos de trabajo —sobre todo los peor remunerados— es la palanca que ha permitido a los sindicatos este órdago a la grande. Hasta la pandemia, la demanda igualaba de manera constante la oferta, pero con la recuperación encarrilada, en agosto quedaron 10,4 millones de empleos vacantes (medio millón menos que en julio), según datos del Departamento de Trabajo publicados la semana pasada.

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