La radio argentina resiste con altura: cuánto y cómo se escucha

Si a nuestra radiofonía pudiéramos ilustrarla con los personajes de una obra literaria clásica, no existiría mejor opción que los de Don Quijote: enfrente, como molinos de viento, el menú desesperante de entretenimiento posible actual, las pantallitas de celular, las tablets, las redes sociales. El estímulo y la fantasía en su máxima evolución, como “sonajeros” amenazantes.

¿Pero todas esas posibilidades son enemigos imaginarios? ¿Representan una verdadera competencia en 2019? ¿Hasta dónde una aplicación puede “robar” a esta altura el deseo de un hábito tan arraigado, tan argentino?


En una era en que las audiencias se fugan en masa al On Demand, a la suscripción del streaming o a plataformas con contenido audiovisual distinto al de la TV tradicional, el encendido televisivo en aire y cable tiende a descender. En ese marco, la radio, con su esquema a veces viejo, resiste con hidalguía. Si nos dejamos guiar por un informe de Ibope Kantar Media, el dial tiene casi la misma cantidad de oyentes que la suma de espectadores de TV de aire y parte del cable.